Por: Dra. Adriana Cubillos García*
En un panorama en el que las habituales tensiones geopolíticas de Estados Unidos de América vs China están creciendo, el comercio global se convierte en un campo de batalla cada día más activo, y enfrenta a grandes desafíos a la segunda economía más grande del mundo, en el camino hacia la reactivación económica.
Aunque se han visto los esfuerzos monetarios, desde la reducción de las tasas, hasta el cierre de una represión regulatoria contra las empresas de tecnología, aún persiste la incertidumbre ante los efectos de la gestión del Banco Popular de China que estableció la fijación diaria del yuan con el mayor sesgo desde noviembre, en la búsqueda de impulsar su con un yuan extraterritorial que avanzó un 0.7 por ciento frente al dólar y fue la divisa con mejor comportamiento en Asia.
En Beijing la estrategia sigue siendo convertir al país, y en particular a su moneda, en un polo alternativo para las finanzas, el comercio y los préstamos internacionales.
De acuerdo con los reportes del Banco Popular de China (PBoC) su gestión se centrará en apoyar la expansión de la demanda interna y estabilizar el crecimiento económico y los precios. Se espera que la economía china repunte en 2023 por lo que su política monetaria se centrará en vigilar los cambios en la inflación y mantener estables los precios de la energía y los alimentos.
Aunque el ritmo de crecimiento sigue siendo débil, las últimas acciones del PBoC han despertado las esperanzas de los inversores de que se adopten mas medidas de apoyo para garantizar el crecimiento para este año. Esto pese a que de que cualquier nuevo recorte de tasas podría ampliar aún más los diferenciales de tipos con Estados Unidos y presionar a un Yuan aún débil.
En general, la reapertura china es una señal positiva para los mercados de la región LATAM, aunque su impacto es distinto para los países exportadores de materias primas y los países exportadores de otros productos. Estos mercados deberán centrarse en eliminar obstáculos al crecimiento para fortalecer la competitividad de la región en las cadenas de valor mundiales, esto implica más infraestructura, mejorar la gobernanza y disminuir las barreras comerciales.
*Adriana Cubillos García es doctora en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), especialista en política pública y miembro del Seminario Permanente de Estudios Chicanos y de Fronteras FLACSO.
Foto: Unsplash.


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